Derecho Civil y Mercantil

Qué son el derecho civil y mercantil

¿Quieres asegurarte de que tus derechos están protegidos? ¿Necesitas asesoramiento legal sobre tus transacciones comerciales? Entonces necesitas un abogado especializado en derecho civil y mercantil.

El derecho civil y mercantil generalista es una rama del derecho que se ocupa de las relaciones entre individuos y empresas, incluyendo contratos, propiedad, obligaciones y responsabilidades.

Por lo tanto, un abogado especializado en este campo puede ayudarte a tomar decisiones y a proteger tus intereses en cualquier situación. De forma que, podrás estar seguro de que tus acuerdos comerciales son válidos y vinculantes, y de que tus derechos están protegidos en caso de cualquier disputa.

Además, un abogado experto en este campo te proporcionará una orientación legal personalizada y adaptada a tus necesidades específicas

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En Olmo Estudio Jurídico podemos asesorarte y gestionar todo lo relacionado con derecho civil y mercantil, asegurándote, además, un trato personal y cercano. Te ayudamos con:

Preguntas frecuentes

El derecho civil y mercantil, por su parte, constituye una rama fundamental del ámbito legal que se ocupa minuciosamente de las interacciones y conexiones existentes entre individuos y empresas. Estas relaciones abarcan una amplia gama de aspectos, entre los cuales se encuentran los contratos, la propiedad, las obligaciones y las responsabilidades.

Un abogado experto en derecho civil y mercantil, por ende, posee la capacidad de abordar de manera competente y versátil una amplia gama de asuntos legales. Estos asuntos comprenden casos relacionados con contratos, propiedad, obligaciones y responsabilidades comerciales, entre otros aspectos relevantes. De esta manera, el abogado especializado se encuentra apto para ofrecer un sólido respaldo y asesoramiento jurídico en diversos contextos legales.

El arbitraje, a su vez, se erige como un procedimiento eficiente y reconocido para la resolución de conflictos, en el cual interviene un tercero neutral y objetivo. Este tercero, escrupulosamente imparcial, se encarga de escuchar las disputas planteadas por las partes involucradas y, finalmente, emite una decisión vinculante que debe ser acatada por ambas partes en conflicto.

La responsabilidad civil, que consiste en la obligación de una persona o empresa, recae en reparar el daño ocasionado a otra persona o empresa a causa de sus acciones. Dicho deber implica el reconocimiento de los perjuicios sufridos y las consecuencias derivadas de estos.

Resarcimiento

En este sentido, es importante destacar que el cumplimiento de la responsabilidad civil implica el resarcimiento adecuado de los daños ocasionados.

Negligencias

Además, hay que tener en cuenta que la responsabilidad civil no solo se limita a las acciones voluntarias, sino que también abarca los casos de negligencia o imprudencia.

Daños morales y emocionales

Por otro lado, no solo contempla a los aspectos materiales, sino que también daños morales y emocionales. Es decir, la reparación del daño no solo busca compensar las pérdidas económicas, sino también restablecer el equilibrio y la dignidad de la persona.

En conclusión, la responsabilidad civil representa la obligación de una persona o empresa de reparar los perjuicios ocasionados.

Un acuerdo de confidencialidad es un contrato que establece que las partes involucradas no divulgarán información confidencial sobre el negocio o la transacción.

Una cláusula abusiva, es toda cláusula contractual no negociada individualmente, cuya incorporación viene impuesta por una sola de las partes, que produzca desequilibrios importantes entre los contratantes y cuya nulidad puede instarse judicialmente, de tal forma, que se tenga por no puesta y los efectos producidos por la misma se revierten.

Si, si la sociedad ha incumplido sus deberes (por ejemplo, por no haberse disuelto correctamente) o, el administrador no ha actuado con la diligencia debida, y ello ha ocasionado un daño a los acreedores, en ese caso, a través de un procedimiento judicial, se le puede hacer responsable y exigirle el pago de las deudas que tenga contraídas la sociedad.

Sí, si han incurrido en dolo o negligencia en su actuación (por ejemplo, cuando se aprueban las cuentas de una sociedad auditada sin mostrar su imagen fiel) como auditores de la sociedad, causando un daño a los acreedores, en cuyo caso, a través de un procedimiento judicial, se le puede hacer responsable y exigirle el pago de las deudas que tenga contraídas la sociedad.

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